Este término hace referencia a un entorno virtual compuesto por la integración de todas aquellas aplicaciones que utilizamos en nuestra vida diaria para el aprendizaje.
Permite a los aprehendientes gestionar y reflexionar sobre su propio aprendizaje, el cual no viene dado en cursos, sino que se realiza continuamente en cada una de las actividades que realizamos a lo largo de toda nuestra vida.
En realidad, el valor del PLE no radica en las herramientas que utilicemos para conseguir esta integración, sino más bien en la actitud y en los valores que defiende: el aprendizaje para toda la vida (prolongar de alguna manera la ZDP ( zona de desarrollo próximo) y la autonomía del individuo en la organización de su propio aprendizaje.
En mi opinión particular El PLE no puede residir en un único lugar o estar centralizado. Si tenemos en cuenta que el aprendizaje ocurre en muy diferentes contextos y tiene un carácter caótico, hablar de una herramienta integradora es una idea incongruente ya que son muchas las posibilidades de llevarlo a la práctica. Cada PLE es diferente porque responde al aprendizaje de cada individuo, que será quien elija la manera en que quiere obtener ese aprendizaje y cómo construir su PLE.
Dándole vueltas al PLE
Por tanto, el papel de la educación formal es ser consciente de estos cambios, lo que implica una labor difícil: pactar con el aprendizaje informal, la autonomía y el aprendizaje para toda la vida.